sábado, 21 de octubre de 2017

El Hospital de San Lázaro

A comienzos del siglo XV eran comunes en toda Castilla las epidemias de enfermedades, por fortuna hoy casi olvidadas, como la tiña, la lepra y la sarna. El número de enfermos, el carácter contagioso de algunas de ellas y el rechazo social que sufrían los afectados por estas dolencias hicieron necesaria la creación de hospitales específicos situados preferiblemente en las afueras de las ciudades más pobladas.
Ese fue el origen del Hospital de San Lázaro, construido en Toledo probablemente en 1418 por D. Juan Sánchez de Greviñón, criado de Fernán Pérez de Guzmán. Esta fecha de creación del hospital, así como de finalización de su iglesia, figuraba en una lápida incrustada en sus muros y transcrita por el historiador Francisco de Pisa a comienzos del s. XVII. Cabe la posibilidad, sin embargo, de que el hospital fuese algo anterior pues ya en 1407 se cita una "casa de San Lázaro, cerca de Toledo" en un documento conservado en el Convento de San Clemente. La advocación del hospital a San Lázaro se debió a que este famoso coetáneo de Jesucristo era ya el patrón de pobres y enfermos, debido al conocido pasaje del "levántate y anda", en el que Lázaro fue resucitado por Jesús según la tradición cristiana.
Las penurias económicas hicieron que el hospital cerrase sus puertas, reabriéndose de nuevo en 1560 con ayuda de la corona, por lo que pasó a denominarse Hospital Real de San Lázaro. En el siglo XVIII el edificio presentaba un estado casi ruinoso y los enfermos fueron trasladados a la Puerta de Valmardón. Su actividad prosiguió hasta aproximadamente 1833 (Sixto Ramón Parro data en ese año su supresión), y en 1836 con la promulgación de la Ley de Beneficencia su propiedad pasa al ejército, instalándose entonces en el edificio un cuartel de la Infantería Española, si bien ya en 1815 Blas Manuel Teruel había dibujado los planos del "Quartel de S. Lázaro de la ciudad de Toledo".
De la primitiva edificación del s. XV ha llegado hasta nuestros días el notable ábside que hoy podemos admirar, si bien parece claro que su zona inferior con sillares de piedra debió ejecutarse en una restauración del edificio algo posterior, cercana a la citada fecha de 1560 en que fue denominado Hospital Real. Se trata de un ábside con peculiaridades destacables, como por ejemplo el remate superior con cajas de mampostería que, como bien apunta la historiadora Teresa Pérez Higuera, recuerda a algunos ábsides de Ávila, Valladolid o Segovia, siendo muy raro encontrarlo en Toledo. En la zona central del ábside vemos un una arquería ciega que combina arcos de herradura apuntados insertados en arcos polilobulados, decoración, esta sí, muy típica en Toledo.
Desde que el ejército se hizo cargo del edificio hacia 1836, fueron varios los usos del mismo. La fotografía más antigua que conocemos del Hospital de San Lázaro es esta vista ampliada de Alfonso Begue tomada en 1864 desde el convento de los Carmelitas. Se observa el hospital y al fondo la ermita de San Antón. Nótese la ausencia aún de la Plaza de Toros:
La fotografía más antigua de la ermita de San Antón en Toledo. Detalle de una fotografía de Alfonso Begue tomada en 1864.

En 1869 se instaló una Escuela de Tiro. Algo después, a finales del XIX, D. Fernando Fernández de Córdova, II Marqués de Mendigorría (a él se le debe el nombre de la calle), fundó en el edificio el Colegio de María Cristina para Huérfanos de la Infantería.
Colegio de María Cristina de Huérfanos de la Infantería (Huerfanos cristinos) en el antiguo Hospital de San Lázaro. Postal de Castañeira hacia 1910
Colegio de Huérfanos de la indantería de María Cristina antes de 1906 en el antiguo Hospital de San Lázaro
Cuartel San Lázaro (María Cristina) en 1930 junto a Tavera. Archivo Municipal de Toledo.
Colegio de Huérfanos de la indantería de María Cristina antes de 1906 en el antiguo Hospital de San Lázaro
Hospital Tavera a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez
Colegio para huérfanos de la oficialidad de Infanteria. Comedor. Antiguo Hospital de San Lázaro. Colección de Justo Monroy.
Colegio para huérfanos de la oficialidad de Infanteria. Antiguo Hospital de San Lázaro. Colección de Justo Monroy.
Alumnos del Colegio María Cristina de Huérfanos  de la infantería
Colegio de Huérfanos Cristinos © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura PA-CAJA5SOBRE22-53
Colegio de Huérfanos Cristinos © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura Album4-1570

En 1936 el edificio sufrió un grave incendio durante los primeros días de la Guerra Civil, al ser atacado por las tropas republicanas en su intento por evitar que los sublevados se hicieran fuertes en este puesto avanzado de la ciudad, logrando que se replegaran hacia el Alcázar. Estas fotos dan fe de los daños, y fueron tomadas justo a la entrada de las tropas nacionales a finales de septiembre de 1936:
Tropas nacionales entran en Toledo junto al ábside del Hospital de San Lázaro. Colección Luis Alba
Tropas nacionales entran en Toledo junto al ábside del Hospital de San Lázaro. Colección Luis Alba. Finales de septiembre de 1936.

Pasaron muchas décadas tras la guerra con el edificio sin restaurar, en estado de ruina y abandono:
Plaza de Toros y Hospital de San Lázaro el 5 de abril de 1969 con camión Pegaso
Hospital de San Lázaro (ábside) y antigua cárcel. Fondo Rodríguez, Archivo Histórico Provincial, JCCM, signatura CT-088
Ábside del Hospital de San Lázaro antes de ser hotel. Foto Villasante

En 1986, bajo la dirección del arquitecto Fernando Chueca Goitia, el edificio fue rehabilitado para acoger el Hotel María Cristina así como algunos locales, cines y otras dependencias. La parte más polémica de esta actuación fue la división interior del ábside en dos alturas.
Espero que este pequeño resumen haga de que la próxima vez que paséis por este transitado lugar recordéis la antigua historia de este edificio que a menudo pasa desapercibido, ensombrecido por la presencia cercana del grandioso Hospital Tavera.




domingo, 24 de septiembre de 2017

La Venta del Hoyo

Mencionada con ese nombre al menos desde 1780 y situada junto al Camino Real de Toledo a Valladolid (luego carretera de Ávila), debió formar parte del antiquísimo enclave de nombre Darrayel, donde se hallaron restos judíos. Esta histórica construcción muy cercana a Toledo, que perteneció al Hospitalito del Rey y que hoy está abandonada, albergaba un manantial cuyas aguas llegaron a ser comercializadas y declaradas de utilidad pública en 1918, contando asimismo con un modesto balneario. Se decía que los enfermos de diabetes mejoraban mucho con el consumo del agua que esta surgencia suministraba. Aún pueden verse desde la carretera de Ávila los restos de este complejo, cuyo entorno está hoy absolutamente degradado por una extracción de áridos que probablemente ha acabado con el manantial. Los edificios, presa del vandalismo, se encuentran en un fantasmal estado llenos de suciedad e inmundicias y amenazando con desplomarse cualquier día.
Publicidad de la Venta del Hoyo en El Financiero en noviembre de 1922

El origen del balneario, como bien cuenta Rafael del Cerro en este artículo, se sitúa en 1916, cuando su propietario, Antonio Vélez Hierro, enfermo de diabetes, notó cómo su salud mejoraba cuando descansaba en este lugar y bebía el agua que allí manaba. Analizó sus posibles propiedades terapéuticas y decidió fundar el balneario y comercializar el agua. La presentación del proyecto tuvo lugar el 23 de julio de 1917 en un acto muy concurrido con banquete servido por la casa Excelsior de Madrid y la inauguración, un año después, el 24 de julio de 1918.
Las botellas envasadas lucían el águila imperial, y presumían de ser «aguas bicarbonatadas, nitrato sódicas y radioactivas» para curar la diabetes, habiendo sido analizadas nada más y nada menos que por Santiago Ramón y Cajal.
Publicidad de la Venta del Hoyo en 1919
Anuncio de la Venta del Hoyo
Sin embargo, parece que algo de publicidad engañosa había, pues el propio Ramón y Cajal desmintió los hechos:
Queja de Ramón y Cajalcontra la Venta del Hoyo en La Libertad el 22 de abril de 1926
Queja de Ramón y Cajalcontra la Venta del Hoyo en La Libertad el 22 de abril de 1926
Queja de Ramón y Cajalcontra la Venta del Hoyo en La Libertad el 22 de abril de 1926

Veamos fotos antiguas de la Venta del Hoyo, como por ejemplo estas de la colección personal de Luis Alba:
Venta del Hoyo hacia 1920. Colección Luis Alba
Venta del Hoyo hacia 1920. Colección Luis Alba (detalle)
Venta del Hoyo hacia 1920. Colección Luis Alba
Venta del Hoyo en los años 20
Venta del Hoyo en los años 20

La Venta del Hoyo apareció en varios reportajes de la prensa de la época por diferentes motivos:
4 de octubre de 1922, reportaje de la Venta del hoyo en Mundo Gráfico
Desfile militar frente a la Venta del Hoyo (Rodríguez)
9 de noviembre de 1919, reportaje de la Venta del hoyo en La Mañana
Venta del Hoyo

Aquí vemos su interior con la fuente decorada con cerámica con el escudo de Toledo:
Venta del Hoyo. Foto Rodríguez.

La Guerra Civil acabó con los días de esplendor de este balneario que ya nunca volvió a funcionar como tal, hasta llegar al actual abandono. Además, en la Venta del Hoyo durante la guerra tuvo lugar el fusilamiento del Capitán Alba en una historia que ha sido excelentemente recogida recientemente en el blog Toledo GCE por su autor Carlos Vega en este enlace.
Botella de la Venta del Hoyo
Botella de la Venta del Hoyo
Publicidad de la Venta del Hoyo

Sirva esta entrada de humilde recuerdo a este peculiar enclave, hoy degradado hasta límites vergonzosos, como puede verse en este estupendo enlace con fotos de David Utrilla.
Esperemos que vuelva a conocer tiempos mejores...al menos intentaremos que no caiga en el olvido.

Para saber más:
- "El Despoblado toledano de Darrayel, excavación arqueológica en el yacimiento medieval de la Venta del Hoyo", por Alberto Vicente y Juan Manuel Rojas.

- La Venta del Hoyo en "Misterios de Toledo".

- Completísimo artículo sobre la Venta del Hoyo en "Locus Amoenus".

sábado, 9 de septiembre de 2017

El Parador del Macho y el Barrio de San Blas

El Parador del Macho, citado en ocasiones como Venta del Macho o Parador de Macho, era un paraje situado muy cerca del Castillo de San Servando, junto al denominado Cerro de San Blas. Sus límites no están demasiado claros, si bien parece que iban desde lo alto de la ladera situada en la orilla izquierda del Tajo (terrenos que hoy ocupa el jardín frontal de la Academia de Infantería) hasta casi la propia orilla del río, en escarpado y acusado descenso topográfico. La zona alta la ocupaba una construcción sencilla que probablemente se correspondiese con la venta o parador que da nombre al lugar, que debía dar servicio al histórico camino que llegaba desde el sur de la península a Toledo, la antigua Vía Flaminia romana. En esta zona superior de la ladera se generó, probablemente alrededor de la citada venta, en las primeras décadas del siglo XX, el humilde barrio de San Blas:
Barrio de San Blas. Fondo Rodríguez, Archivo Histórico Provincial, JCCM
Barrio de San Blas. Fondo Rodríguez, Archivo Histórico Provincial, JCCM

Durante la guerra civil el barrio sufrió graves daños al situarse allí buena parte de las piezas de artillería que disparaban hacia el Alcázar durante el asedio en 1936. En 1937 también fue zona de conflicto pues las tropas republicanas procedentes de los cerros de Pozuela intentaron recuperar estos terrenos en la cruenta batalla que tuvo lugar en mayo de aquel año en toda la zona de los cigarrales al sur de la ciudad, desde el Cerro de los Palos hasta estos terrenos de San Blas. Esta vista está tomada desde San Blas una vez finalizada la guerra:
Alcázar visto desde el Barrio de San Blas hacia 1940

Pero la parte de estos terrenos más pintoresca y que dio más nombre al Parador del Macho era una humilde construcción, totalmente desaparecida en nuestros días, situada en la zona inferior de la ladera, cerca ya del río, junto a los molinos y fábricas de electricidad allí construidos (algunos de cuyos restos sí son aún hoy visibles). Esta construcción estaba pegada a la roca madre en su zona trasera y poseía un típico tejado a un agua. Delante de la puerta principal, sujeto con dos pilares de madera, un austero porche daba una pequeña sombra gracias a que en él crecía una parra. La humilde belleza de esta casita fue fotografiada por alguno de los más grandes fotógrafos que pasaron por Toledo. Particularmente bella es esta toma de Jules Gervais-Courtellemont obtenica a color real mediante la técnica del autocromo hacia 1910:
Parador del Macho y Castillo de San Servando hacia 1910. Autocromo de Jules  Gervais Courtellemont. Image by © National Geographic Society/Corbis

Son fenomenales las estampas de este lugar que logró el gran Pedro Román Martínez:
Parador del Macho hacia 1910. Foto de PEdro Román MArtínez, Diputación de Toledo (Centro de estudios Juan de Mariana)
Parador del Macho. Fotografía de Pedro Román © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura

Desde el ángulo opuesto la retrató otro fotógrafo mítico como fue el alemán Otto Wunderlich:
Parador del Macho en los años 20. Fotografía de Otto Wunderlich. Fototeca del Patrimonio Cultural de España, signatura WUN-02158_P

En esta vista se ve muy bien el paraje: arriba el germen del Barrio de San Blas y en la zona baja de la ladera, junto a los molinos, la humilde construcción ya citada en tono claro:
Molinos de Alcántara y Parador del Macho a inicios del siglo XX

En esta toma se ve el camino que llegaba tanto a los molinos como al humilde Parador del Macho:
Parador del Macho y torno del Tajo. Foto Cánovas

Esta vista de los molinos con el Parador en el extremo izquierdo de la imagen es muy buena:
Parador del Macho y Molinos de San Servando hacia 1900. Colección Luis Alba.

Al final de los años 20, las obras de construcción del Puente Nuevo de Alcántara supusieron la destrucción de la pintoresca edificación, pues se hicieron voladuras en la ladera y se generó el tramo de carretera que hoy se utiliza para llegar a la zona de "La Cubana":
Construcción del Puente Nuevo de Alcántara en Toledo, hacia 1929. Fotografía de D. Pedro Román Martínez
Castillo de San Servando y Puente Nuevo de Alcántara en 1952. Fotografía de Erika Groth-Schmachtenberger © Universitätsbibliothek Augsburg

La zona se encuentra hoy muy cambiada, tanto en lo alto de la ladera donde en 1942 comenzó la construcción de la Academia de Infantería que supuso la desaparición del Barrio de San Blas, como en la zona baja, donde solo subsisten algunos ruinosos restos de los molinos que, por cierto, alguien debería pensar qué hacer con ellos:
Puente Nuevo de Alcántara. Toledo, España.
El Tajo y el Castillo de San Servando. Toledo, España.

Para terminar, me despediré con una curiosa historia que sucedió en 1860 en este Parador del Macho: el secuestro de una persona narrado por Eugenio Pantoja "Cacheta", que fue publicado por capítulos en 1877 en El Periódico para Todos. Os dejo las primeras líneas de la narración de la primera entrega, donde se describe lo lúgubre de este rocoso lugar:
Secuestro en el Parador del Macho. Publicado en El Periódico para Todos el 21 de enero de 1877
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall