sábado, 25 de febrero de 2017

Toledo en los años 50 fotografiado por Joan Miquel Quintilla

¿Puede haber algo más bello que honrar la memoria de un padre? Eso es precisamente lo que están haciendo las hermanas Mónica y Mercedes Miquel, con la particularidad de estar realizándolo de un modo realmente especial: recuperando y divulgando el precioso legado fotográfico de su padre, el Doctor Joan Miquel i Quintilla.
Nacido en Barcelona en 1912, Joan fue el hijo menor de una familia de fabricantes de tejidos, que rompió con la tradición familiar al manifestar desde muy pequeño, cuando era alumno de los Escolapios, su gran pasión por las ciencias. Estudió en la Universidad de Barcelona dos carreras a la vez: Ciencias Químicas y Farmacia, recibiendo en ambas premios extraordinarios de fin de carrera. Empezó también la carrera de medicina, que no pudo terminar al estallar la Guerra Civil. En los difíciles e inciertos años cuarenta, Joan Miquel inicia su actividad profesional en su oficina de farmacia en donde empieza a diseñar y fabricar productos farmacéuticos originales, naciendo así los célebres "Laboratorios Miquel S.A.", empresa que con los años adquirió proyección internacional.
La otra gran pasión del Dr. Miquel fue la fotografía, a la que llegó desde la pintura al óleo y la acuarela. No en vano, siendo un joven aficionado ya frecuentaba los círculos artísticos donde conoció artistas y obras de la época relacionadas con las vanguardias artísticas. Era un gran amante del arte y de la estética y esto se intuye con claridad en sus instantáneas.
Utilizó más de 150 cámaras fotográficas a lo largo de su vida, de las más afamadas marcas: Leica, Hasselblad, Rolleiflex, Contarex, etc. Montó un “cuarto obscuro” en su casa para revelar sus placas y películas; su formación química fue muy importante en todo su trabajo de laboratorio fotográfico, tanto en el revelado en blanco y negro como en los inicios del color. Realizó fotos en color usando diferentes procedimientos como la tricromía, la destrucción de colorante o técnicas antiguas de fotografía “artística” como la goma bicromatada en base de goma arábiga y nitrato de plata, que permitía retocar el color final y el contraste de la imagen. Sus primeras fotos en color de su colección fueron obtenidas con películas Ektachrome y posteriormente Kodachrome. El fondo fotográfico de la colección que está siendo recuperada en la web BarcelonaFotoAntic.com por sus hijas Mercedes y Mónica Miquel Abella consta de unos 40.000 negativos de todo tipo de formato y soporte. Al tratarse de un fotógrafo que trabajó siempre en el campo aficionado, su obra obedece exclusivamente a sus inquietudes y visiones personales, totalmente libres, de la realidad de la gente, de sus vidas y sus paisajes, de una época que abarca de 1933 a 1983. Se trata de excelsas fotografías que componen un fragmento en imágenes de la historia de nuestro país, que recorrió de punta a punta.
Joan Miquel falleció el 9 de Octubre de 1983 dejándonos ese tesoro que ahora, gracias a la generosidad de sus hijas, ve la luz para goce de cuantos amamos la fotografía y la belleza.
Miquel fue un asiduo visitante de Toledo en los años 50. Están datadas estancias suyas en nuestra ciudad al menos en los años 1955, 1956 y 1958. Hoy puedo mostraros una selección de su obra toledana que, desde que la vi, me tiene absolutamente enamorado y fascinado. Comenzaremos por ver una joya muy especial para mí, pues está tomada muy cerca de la que fuera la casa de mis abuelos, donde nacen buena parte de mis primeros recuerdos de niñez. Se trata de la calle Sixto Ramón Parro, en el punto comúnmente conocido por todos como "Los Cuatro Tiempos", denominación que al parecer procede de una antigua pintura en una de las fachadas de la calle en la que se representaban la primavera, el verano, el otoño y el invierno, es decir, las cuatro estaciones o "tiempos" del año. La imagen muestra a una mujer con un puesto de venta ambulante en la calle. Al fondo aparece otra mujer con la misma ocupación, mientras que a la izquierda se ve unas niñas que se acercan al entronque de la calle:
Vendedora en Sixto Ramón Parro junto a los Cuatro tiempos en 1956. Fotografía de Joan Miquel Quintilla

Si la anterior imagen era bella, las siguientes, tomadas en las inmediaciones del mercado de abastos en la Plaza Mayor, son sencillamente magistrales. Mirad por ejemplo ésta, que muestra el momento en que un vendedor atiende a una mujer en presencia de un animado corrillo de personas. Al fondo, destaca la pared del mercado plagada de carteles anunciando los más diversos acontecimientos y productos:
Plaza Mayor en 1956. Fotografía de Joan Miquel Quintilla

En las paredes del mercado, con un acabado en las fachadas hoy desaparecido tras la reforma del edificio en los años 80, se apostaban otros vendedores en sus rudimentarios establecimientos ambulantes, dejándonos estampas de enorme nostalgia y belleza genialmente inmortalizadas por Joan Miquel Quintilla:
Vendedor ambulante en la Plaza Mayor en 1958. Fotografía de Joan Miquel Quintilla
Vendedora ambulante en la Plaza Mayor en 1958. Fotografía de Joan Miquel Quintilla

Las inmediaciones del Alcázar eran en los años 50 un lugar casi fantasmal, aún dominadas por la imponente presencia de las ruinas del baluarte tal como habían quedado tras la maldita guerra civil en 1936. Pese a ello, algunos toledanos se atrevían a pasar ratos al sol en sus alrededores, ya casi acostumbrados la la terrible visión de aquellos muros que a buen seguro les evocaban las más tristes y dolorosas historias y recuerdos, fuese cual fuese su ideología:
Ruinas del Alcázar en 1955. Fotografía de Joan Miquel Quintilla

Las largas tardes se hacían más llevaderas al sol para esta anciana que ocupaba su tiempo cosiendo, pese a las evidentes dificultades que ya presentaba para poder realizar la tarea dada su escasa visión:
Una anciana cosiendo en Toledo en 1956. Fotografía de Joan Miquel Quintilla

Joan Miquel se detuvo en este patio de vecindad de la ciudad, y nos dejó para siempre esta estampa de ropa secándose mientras la familia hacía vida en este espacio común:
Un patio de Toledo en 1956. Fotografía de Joan Miquel Quintilla

Teminaremos con esta fotografía de un vendedor de cerámica con su borrico en el Valle. En aquellos lejanos años 50 el turismo comenzaba a despuntar y daba empleo a algunos de estos primeros profesionales de los recuerdos para turistas, desde luego bastante más auténticos que la mayoría de las baratijas que hoy pueblan las estanterías y escaparates de cualquier tienda turística de cualquier ciudad masivamente visitada en nuestros días:
Vendedor ambulante de cerámica en el Valle en 1955. Fotografía de Joan Miquel Quintilla

¿Sabéis qué es lo mejor de todo? Que Mercedes y Mónica me aseguran que poseen bastantes más imágenes de Toledo tomadas por su padre y que pronto las digitalizarán. Hasta que ese día llegue y pueda dedicar otra entrega del blog a Joan Miquel, esperaremos ilusionados y, sobre todo, muy agradecidos a esta familia que comparte con todos nosotros estas auténticas joyas de nuestro pasado.

sábado, 11 de febrero de 2017

Toledo a mediados del siglo XX fotografiado por el mítico Paul Almásy

Si solo disponéis de unos instantes para leer la entrada de hoy, creo sinceramente que lo mejor es que no lo hagáis. Es preferible, creedme, que esperéis a tener un buen rato libre porque lo que hoy vais a ver son fotografías con mayúsculas, que merecen ser admiradas -casi digeridas- con la debida pausa para el deleite de vuestros ojos. No todos los días se ven por vez primera fotografías de Paul Almásy, tal vez el más grande fotógrafo de la historia de Hungría con permiso de Robert Capa y André Kertész.
Paul Almásy nació en Budapest el 29 de mayo de 1906 y murió en Jouars-Pontchartrain (Francia) el 23 de septiembre de 2003. En 1924 comenzó estudios en ciencias políticas en Austria y Alemania con el fin de prepararse para la carrera diplomática. Sin embargo, el periodismo llamó su atención y en 1925 aceptó un trabajo de corresponsal en Marruecos. Toma fotografías de un modo privado para ilustrar sus propios artículos hasta que en 1929 viaja a Sudamérica y realiza el que se puede considerar su primer reportaje fotográfico por encargo, sobre una industria de São Paulo. Comenzó a colaborar con diversas publicaciones, como por ejemplo Berliner Illustrierte.
Paul Almásy en Porquerolles (Francia) en 1969
En 1938 se trasladó a vivir a Francia, trabajando durante la II Guerra Mundial como corresponsal de la prensa suiza en este país. Fue miembro fundador del grupo fotográfico Gens d'Images que promueve anualmente los prestigiosos premios Niépce, Nadar y Arcimboldo. Desde 1952 colaboró con organismos internacionales como la UNESCO, UNICEF, la FAO o la OMS, viajando por todo el mundo. Fueron muy aclamados sus reportajes sobre el problema racial en Sudáfrica en 1953, el problema de las drogas en Asia, la vida de los esquimales o sobre la Tierra de Fuego en 1962. Tal fue su capacidad viajera, que a lo largo de su vida visitó todos los países del orbe excepto Mongolia. En 1956 se nacionalizó francés y desde 1973 fue profesor de fotoperiodismo. En 1978 fue reconocido como Maestro de la Fotografía por el Consejo Europeo de Fotógrafos Profesionales.
Paul Almásy
Su obra ha sido objeto de numerosas retrospectivas en Francia, Alemania, Suiza y Holanda.
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Toledo tuvo el honor de ser visitada por Paul Almásy al menos dos veces: durante la Semana Santa de 1949 y en otra semana de pascua algo posterior a 1954 (en algunas imágenes se ve el Palacio Arzobispal ya restaurado, obra realizada en 1954). Durante ambas visitas, el húngaro obtuvo una serie de fotografías de la ciudad solo al alcance de un genio. Poneos cómodos y disfrutad.
Comenzaremos por ver las más bellas de todas, en mi opinión. El mejor resumen fotográfico de la vida de Toledo durante un día festivo a mediados del siglo XX: la Plaza de las Cuatro Calles atestada de gente en dos instantáneas casi consecutivas. Cada uno de vosotros se fijará en un detalle diferente. A cada uno de vosotros le traerá un recuerdo distinto. Pero estoy seguro de que todos coincidiréis conmigo en que se trata de dos obras de arte:
Plaza de las Cuatro Calles de Toledo en los años 50 fotografiada por Paul Almásy © AKG Images
Toledo (Plaza de las Cuatro Calles) en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Como os decía, Almásy estuvo en Toledo durante la Semana Santa. El Domingo de Ramos de su visita algo posterior a 1954 inmortalizó la procesión que recorre la ciudad en esta impagable serie de imágenes:
Domingo de Ramos de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images
Domingo de Ramos de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images
Domingo de Ramos de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images
Domingo de Ramos en Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images
Domingo de Ramos de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Almásy no se pudo resistir a fotografiar el Puente de San Martín. El Tajo circulaba con un enorme caudal, impensable en nuestros días de ignominia y humillaciones diarias al río:
Puente de San Martín de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Aún quedaban unos pocos años para que fuera derribada la Puerta de San Martín, que se situaba muy cerca del Puente, demolida en 1967:
Puente de San Martín (y Puerta del mismo nombre) de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Es una auténtica delicia el viaje en el tiempo que supone esta fotografía de la Plaza del Ayuntamiento en 1949 (observad el Palacio Arzobispal aún enfoscado y con sus torrecillas superiores sin demoler). Uno se quedaría horas admirándola, ¿verdad?
Palacio Arzobispal de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Esta otra vista de la plaza tampoco se queda corta en cuanto a belleza:
Ayuntamiento de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Tomada casi desde el ángulo inverso a la anterior, tenemos esta otra joya:
Catedral de Toledo el domingo de Ramos de 1949.

Allí, en la misma plaza, en un momento dado, Almásy miró hacia arriba y se dijo: "esta torre bien merece una fotografía propia":
Torre de la Catedral Toledo en 1949 fotografiada por Paul Almásy © AKG Images

Si antes hemos visto el Puente de San Martín, ahora es el turno del Puente de Alcántara. Al fondo aparece el Castillo de San Servando recién restaurado:
Puente de Alcántara de Toledo en los años 50 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Paul Almásy tomó esta maravilla de fotografía de la Puerta de Bisagra. Probablemente, hasta él desconocía que este monumento se había desmoronado en su flanco derecho solo tres años antes. La restauración fue casi inmediata. Pongo primero la imagen de Almásy en 1949 y luego la del derrumbe en 1946:
Puerta de Bisagra de Toledo en 1949 fotografiada por Paul Almásy © AKG Images
Restauración de la Puerta de Bisagra tras su derrumbe en 1946. Tarjeta postal. Cortesía de Javier Felage.

Los que me conocéis sabéis de mi debilidad por el árbol toledano por antonomasia, el almez, y más en concreto por el existente en la Ermita del Valle. Junto a él creció durante muchas décadas un hermano de notable porte. Hoy solo se conserva el de la izquierda de la imagen, y a la vista de la nefasta poda a la que habían sido sometidos (tan habitual en esta Castilla nuestra) quién sabe si su muerte se debió a las heridas de esta operación:
Almeces de la ermita del Valle en Toledo en 1949 fotografiados por Paul Almásy © AKG Images

Para finalizar, vamos a ver la vista general que obtuvo Almásy desde el Valle. Para un verdadero maestro a la hora de encontrar la belleza y la alegría, no es nada raro que la imagen se corte justo antes de mostrar el Alcázar (por entonces aún ruinoso tras el asedio de 1936), pues su presencia sin duda le hubiera dado a la estampa un tono mucho menos alegre:
Toledo en los 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Hasta aquí este viaje al Toledo de mitad del siglo XX de la mano de este genio de la fotografía. Creo que me reconoceréis que ha merecido la pena encontrar un rato tranquilo para poder degustar estas imágenes, ¿verdad?

sábado, 28 de enero de 2017

Toledo en los años 20 en un curioso libro francés

Delicadamente envuelto y con ese maravilloso olor a humedad que solo los libros antiguos son capaces de desprender, llegó hace un tiempo a mis manos el poco conocido libro Petits Édifices - Prémiere Série editado en 1928 en París por la casa Vincent, Fréal et Cie. Para acceder a su interior era preciso desatar tres cintas que cerraban sus tapas, las cuales soltaron un venerable humillo de polvo al deshacer sus nudos, fruto de décadas sin ser tocados. Me atrevería incluso a decir que nunca habían sido desatados. En su interior, un breve librillo descriptivo y, tras él, la joya de la corona: casi 60 láminas en papel grueso excepcionalmente conservado conteniendo otras tantas fenomenalmente impresas fotografías de edificios españoles considerados por los editores como "pequeños". Una primorosa obra editorial liderada por el inquieto editor galo Auguste Vincent con fotografías tomadas en los años 20 por uno o varios geniales fotógrafos de los que nada se dice en la obra. Las imágenes, de una nitidez sensacional, fueron imprimidas en la imprenta heliotípica parisina de G. Boüan. Más de una decena de ellas se corresponden con la ciudad de Toledo y hoy tengo el placer de ofrecéroslas.
Comenzaremos por ver una estupenda vista de la portada del Palacio de Munárriz, en la que aparece un coche con matrícula TO-874 (matriculado en el año 1924) en el interior del palacio. Dicha portada ya sabéis que fue trasladada a mediados de siglo al Cigarral del Ángel Custodio, sirviendo en la actualidad de acceso principal al mismo. Un gato en el empedrado nos mira casi un siglo después:
Palacio de Munárriz. Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.

En esta imagen vemos una toma muy bella del Colegio de Infantes y la Plaza de la Bellota en los años 20:
Colegio de Infantes y Plaza de la Bellota. Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.

El Hospital de Santa Cruz es el más representado, con tres fotografías que muestran su aspecto general exterior, su portada y su escalera renacentista interior:
Hospital de Santa Cruz. Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.
Hospital de Santa Cruz. Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.
Escalera del Hospital de Santa Cruz. Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.

La Posada de la Hermandad aparece así de bella en una de las láminas del libro:
Posada de la Hermandad. Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.

La Plaza de San Vicente, con el Convento de las Gaitanas, tenía este aspecto en los años 20 del siglo XX:
Plaza de San Vicente y Convento de las Gaitanas. Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.

Un precioso rincón de la ciudad es la Plaza de Santa Isabel, con sus dos palacios: a la izquierda el llamado de Pedro I el Cruel y a la derecha el de Inés de Ayala:
Palacio llamado de Pedro I el Cruel (izquierda) y de Inés de Ayala (derecha) en la Plaza de Santa Isabel. Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.

Fijaos en esta maravilla: una vista de la Iglesia del Salvador en la que se aprecia perfectamente en la parte izquierda el estrecho callejón que existía junto al antiguo convento de Trinitarios, hoy demolido, donde se sitúa en la actualidad la amplia plaza junto a San Marcos:
Iglesia del Salvador en Toledo. Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.

Aquí tenemos el Museo del Greco:
Museo del Greco.  Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.

Así de bonito estaba en los años 20 el Puente de Alcántara:
Puente de Alcántara. Del libro Petits Édifices, piblicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.

Una de mis fotos favoritas de la serie es esta vista del Hospital Tavera desde el Paseo de Merchán:
Hospital Tavera visto desde el Paseo de Merchán o de la Vega.  Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.

La Iglesia de Santiago del Arrabal lucía también un precioso aspecto en los años 20:
Iglesia de Santiago del Arrabal y Plaza de la Estrella, Toledo.  Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.

Para finalizar, esta genial toma del Cristo de la Vega (Basílica de Santa Leocadia) con dos estupendos olmos negrillos en su portada, de los que aún subsiste uno (en este enlace se le puede ver en la actualidad), habiendo resistido la epidemia de grafiosis que ha diezmado dramáticamente las poblaciones de olmos autóctonos en España:
Basílica de Santa Leocadia o del Cristo de la Vega. Del libro Petits Édifices, publicado en Paris en 1928 por los editores Vincent, Fréal et Cie.

Como veis, un plácido paseo por el Toledo de los años 20 de la mano de este puñado de excelentes fotografías que un excelso libro francés incluyó para disfrute de los amantes del arte español más allá de los Pirineos.

sábado, 14 de enero de 2017

Los primeros meses de la Guerra Civil en Toledo fotografiados por Martín Santos Yubero

En una reciente entrada ya os hablé del legado toledano del genial fotógrafo Martín Santos Yubero, y en ella os adelantaba que, dado el volumen de imágenes de la ciudad que tomó durante su vida, sería necesario dividir en varias entradas el análisis de su trabajo desarrollado en Toledo.
Si en aquella primera entrega me centré en sus alegres imágenes obtenidas en 1959, hoy vamos a retroceder 23 años en la máquina del tiempo hasta viajar a 1936, en los primeros meses de la Guerra Civil, en los que Santos Yubero fotografió Toledo en momentos bastante más desagradables.
Se trata de casi una treintena de fotografías tomadas en septiembre de 1936, la mayoría entre los días 19 y 22, es decir, en los últimos momentos del asedio tras el estallido de la gran mina del día 18 y la llegada de las tropas franquistas a la ciudad el día 28 de ese mes. El valor de estas fotografías se centra especialmente en su carácter inédito pues, hasta donde yo sé, nunca antes han sido publicadas.
Comenzaremos por ver las estampas más bélicas, que muestran combates en Zocodover (probablemente son posados) así como barricadas junto a la Cuesta de las Armas:
Milicianos en Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Milicianos disparando en la Plaza de Zocodover de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Milicianos en la Plaza de Zocodover de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Miliciano disparando en la Plaza de Zocodover de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Un miliciano cerca de la Plaza de San Vicente de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Milicianos en la plaza de Zocodover de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Arco de la Sangre en la Plaza de Zocodover de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Las inmediaciones del Hospital de Santa Cruz fueron testigo de uno de los múltiples intentos de asalto de las tropas republicanas al baluarte, siempre fallidos. Aquí vemos una foto de grupo con la casa de la Caridad de Lorenzana (entonces Gobierno Militar) ya en ruinas en la Calle Cervantes:
Milicianos en Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

En esta toma se ve el avance de los soldados hacia el Alcázar a la altura de la plaza de Santiago de los Caballeros, junto a la parte trasera de la Posada de la Sangre (destruida esos días) con el Hospital de Santa Cruz al fondo:
Milicianos en Toledo junto al Hospital de Santa Cruz durante la guerra civil, asedio del Alcázar, 22 de septiembre de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

En el patio del propio Hospital, Santos Yubero tomó esta estampa, casi idéntica a la obtenida por Vincent Doherty que pongo justo debajo de ella:
Milicianos en el patio del convento de Santa Fe de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, 22 de septiembre de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Milicianos en el Hospital de Santa Cruz. El que bebe es el fotógrafo Hans Namuth. Fotografía de Vincent Doherty. Arxiu comarcal de L´alt Penedés

Aquí otra toma muy similar:
Milicianos en el Museo de Santa Cruz en septiembre de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Las tropas que aquí vemos se sitúan cerca del picadero militar, que aparece al fondo, más o menos donde hoy se levanta la piscina cubierta:
Milicianos junto al picadero militar de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, 22 de septiembre de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Martín Santos Yubero fotografió a estas dos mujeres con niños en brazos en un patio de una casa toledana:
Mujeres y niños de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Mujeres y niños de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

En esta imagen vemos dos milicianos en la calle Núñez de Arce, justo en su entronque con la subida de las Armas junto al Miradero:
Milicianos en la Calle Núñez de Arce, cerca del Miradero, en Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

En otro patio de Toledo posó este nutrido grupo de milicianos:
Milicianos en Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Milicianos en Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Yubero inmortalizó el aspecto de la ciudad justo el día después del estallido de la gran mina que el ejército republicano hizo estallar bajo el torreón suroeste del Alcázar con el objetivo de acabar con los sitiados, sin conseguirlo. La foto está tomada desde las inmediaciones del Parque del Crucero:
Vista de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, 19 de septiembre de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

El mismo día 19, Santos Yubero se subió a una azotea de la Calle de las Armas para fotografiar el Alcázar, al que ya solo le quedaba una torre en pie:
Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, 19 de septiembre de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Esta fotografía es ya del día 22 y en ella ya no aparece ninguna de las 4 torres en pie pues la última (la sureste) cayó el día anterior, el 21:
Vista de Toledo desde el norte durante la guerra civil, asedio del Alcázar, 22 de septiembre de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

El grupo de fotos más numeroso de Santos Yubero en aquellos días fue tomado en la Plaza de San Vicente y sus inmediaciones. Cerca de allí el Comité de Milicias repartía lo que parece ser tabaco a sus tropas:
Plaza de San Vicente de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Milicianos de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Milicianos de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

En la propia plaza, los milicianos y la población lee los bandos del Comité y la prensa que había sido repartida:
Leyendo un bando en Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Leyendo un bando en la Plaza de San Vicente de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Plaza de San Vicente de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Plaza de San Vicente de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Leyendo un bando en Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Plaza de San Vicente de Toledo durante la guerra civil, asedio del Alcázar, verano de 1936. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Como habréis visto, en las imágenes aparece la puerta del Convento de las Gaitanas. Pues bien, cerraré la entrada con la curiosa historia (no se sabe hasta qué punto real o puramente propagandística del bando republicano) de las monjas de este convento, que según publicó la Revista Estampa el 3 de octubre de 1936 (justo 4 días después de caer el Alcázar en manos franquistas, aunque lógicamente el reportaje debió redactarse antes), dejaron los hábitos y pasaron a ser colaboradoras de los republicanos:
Reportaje sobre las Monjas del convento de las Gaitanas que dejaron los hábitos para colaborar con las milicias republicanas. Publicado en Estampa el 3 de octubre de 1936.
Monjas del Convento de las Gaitanas posan con los milicianos republicanos (Foto Keystone-Getty images)

Con el deseo de que estas imágenes inéditas del conflicto de 1936 en Toledo os hayan resultado de interés, os emplazo a próximas entregas en las que seguiré diseccionando la obra del gran Martín Santos Yubero.

Para saber más: Relatos de la Guerra Civil en Santo Domingo el Real en Toledo, artículo de María Jesús Galán en la Revista Archivo Secreto nº 5 (2011)
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall