sábado, 14 de abril de 2018

Un viaje al Toledo de 1898 de la mano de un anónimo francés

Ese inmenso iceberg llamado fotografía histórica toledana sigue emergiendo poco a poco, sacando a la superficie sus tesoros en forma de imágenes rescatadas del olvido. Dentro de los últimos descubrimientos que he podido recopilar en estos meses, destaca una colección de imágenes tomadas por un anónimo francés en septiembre de 1898 y que hoy tengo el placer de poder mostraros.
Se trata de 17 fotografías de pequeño tamaño pero de gran valor, que reside principalmente en su rareza, al mostrar escenas inéditas de finales del siglo XIX registradas por un fotógrafo anónimo francés, a buen seguro un pionero turista adinerado.
Comenzaremos por ver las fotografías de la Plaza del Ayuntamiento, en las que se observa la misma con algunas acacias:
Catedral de Toledo en 1898. Anónimo Francés.
Catedral de Toledo en 1898. Anónimo Francés.
Catedral de Toledo en 1898. Anónimo Francés.

La imagen más destacada de las que este anónimo obtuvo en la plaza del Ayuntamiento es esta en la que vemos un primer plano de una joven. Sin duda, se trata de un privilegio poder ver su rostro mirando a la cámara 120 años después de ser tomada la imagen. ¿Quién se lo iba a decir?
Una joven en la Plaza del Ayuntamiento de Toledo en 1898. Anónimo Francés.

Esta escena de calle está por desgracia en muy mal estado: se observa un personaje como cargando algún material, pero es muy difícil identificar exactamente qué porta, y del mismo modo sería aventurado poder decir exactamente de qué calle se trata...¿tal vez la calle Tornerías?
Una escena de una calle de Toledo en 1898. Anónimo Francés.

También tengo dudas sobre la ubicación exacta de esta otra imagen con varios personajes. Se aceptan sugerencias y aportaciones:
Toledo en 1898. Anónimo Francés.

Esta es una buena estampa del Castillo de San Servando y el Puente de Alcántara:
Puente de Alcántara y Castillo de San Servando en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

Aquí aparece el Alcázar, que afrontaba el final de las obras de restauración tras el incendio de 1887:
Alcázar y río Tajo en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.
Puente de Alcántara y Alcázar de Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

Esta es una interesante imagen de varios soldados en la puerta del Hospital de Santa Cruz, por entonces dedicado a dependencias militares:
Soldados en la puerta del Hospital de Santa Cruz de Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

Aquí tenemos dos vistas de la Puerta del Sol:
Puerta del Sol en Toledo en 1898. Anónimo Francés.
Puerta del Sol en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

Mirad qué bella vista de la Puerta del Cambrón, con el palacio de los Duques de Maqueda a la derecha:
Puerta del Cambrón en Toledo en 1898. Anónimo Francés.

En esta vista del torreón exterior del Puente de Alcántara vemos a una señora con sombrilla y dos niños junto a ella. ¿Sería la familia del fotógrafo?
Puente de Alcántara en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

Esta es la Playa de Safont con Tavera al fondo:
Vista de la vega del Tajo en lazona de Safont en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

He dejado para el final las más jugosas por varios motivos. Se trata de las fotografías que nos muestran los olmos "negrillos" del Paseo de la Rosa que aún en nuestros días subsisten, habiendo resistido tanto a la devastadora grafiosis como a los malos usos y cuidados que la ciudad les ha proporcionado (hasta hace solo unos años los coches les golpeaban a menudo al aparcar en un desordenado estacionamiento generado a su alrededor):
Olmos negrillos del Paseo de la Rosa en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.
Olmos negrillos del Paseo de la Rosa en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

El valor de estos olmos autóctonos (Ulmus minor) es enorme. Su antigüedad siempre se había estimado como bastante grande, y se solía decir que provenían de la época del rey Carlos III. Hoy tengo las pruebas documentales que lo avalan: fueron plantados durante el reinado de este monarca por el corregidor Gabriel Amando Salido, que además por lo que se ve, fue un excelente gobernante. A él se le debe el empedrado de varias de las entradas, así como su ensanche, la retirada de las piedras y obstáculos que impedían el tránsito de carruajes en las calles, el primer servicio municipal de recogida de basuras, la "fuente nueva" desde los cerros de la Guía al Puente de Alcántara, la iluminación de la ciudad por la noche con lámparas (aún no eléctricas, claro está, sino de aceite a buen seguro), la construcción de varios puentes y, en mi opinión lo más curioso de todo, el establecimiento en Toledo casi con carácter pionero (solo superados por Valencia) del servicio de Serenos en las calles de la ciudad:
Descripción de las buenas obras desarrolladas en Toledo por su corregidor Gabriel Amando Salido en "El Correo de Madrid o de los Ciegos" el 10 de noviembre de 1796.
Descripción de las buenas obras desarrolladas en Toledo por su corregidor Gabriel Amando Salido en "El Correo de Madrid o de los Ciegos" el 10 de noviembre de 1796. (2)
Descripción de las buenas obras desarrolladas en Toledo por su corregidor Dabriel Amando Salido. Escrito por Antonio Ponz en "Viage fuera de España" (1791)

Por tanto, las fotos que hoy os traigo de estos olmos nos dejan ver a estos ejemplares más de un siglo después de ser plantados (entre 1783 y 1786), y 120 años antes de nuestros días. Es decir, que estas joyas botánicas que vemos a diario llevan plantadas en el Paseo de la Rosa la friolera de más de 230 años. Son anteriores a la Revolución Francesa, han sobrevivido a la Guerra de la Independencia, a las guerras carlistas, a la Guerra Civil...creo que acumulan méritos suficientes como para que el ayuntamiento los proteja y divulgue con algún tipo de figura legal, como podría ser su inclusión en un listado oficial de árboles monumentales de la ciudad.


Esperando que este viaje al Toledo de septiembre de 1898 os haya gustado, me despido con las fotos según están dispuestas en el álbum que aquel viajero cuidadosamente elaboró al llegar a casa en Francia hace ya 120 años:
Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.
Toledo en 1898. Anónimo Francés.

sábado, 24 de marzo de 2018

La fabricación artesanal del mazapán en Toledo en el fondo fotográfico de Cristóbal Portillo

Hoy tengo el placer de ofreceros unas imágenes muy interesantes tomadas por el estudio de uno de los mejores fotorreporteros de la historia de España. Me refiero a Cristóbal Portillo Robles, nacido en Cehegín (Murcía) en 1897 y fallecido en Madrid en 1957.
El joven Cristóbal estudió en Granada, descubriendo desde bien temprana edad su pasión y vocación profesional por la fotografía. De este modo, en 1915, cuando contaba con tan sólo 18 años, emigró a París para estudiar a fondo la profesión de fotógrafo.Su estancia en la capital francesa no estuvo exenta de ciertas experiencias traumáticas, como fueron los bombardeos sobre la ciudad que se sucedieron durante la Primera Guerra Mundial, y de los que Portillo tuvo que ser testigo con su corta edad.
Finalizada su formación fotográfica en Francia tras dos años de aprendizaje, regresa a España convertido en un gran retratista, labor que tuvo la oportunidad de desarrollar y perfeccionar con motivo de su servicio militar en la localidad norteafricana de Larache. Allí ejerce como retratista de los mandos y oficiales del ejército español.
El Estado convocó en 1920 unas oposiciones para la plaza de fotógrafo de la aviación, obteniendo Cristóbal la misma y siendo destinado por ello a la Escuela de Pilotos de Getafe.
En esta intensa etapa profesional viajó a Francia, Inglaterra, Alemania e Italia, donde obtuvo un gran número de fotografías de multitud de lugares.
El fotógrafo Cristóbal Portillo. Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico.
En 1931, ya en Madrid, abrió su propio estudio fotográfico en la galería de un último piso en la la calle Concepción Jerónima nº 3, mudándose poco después a la Plaza del Ángel nº 16/17. Consigue gracias a su profesionalidad que este estudio sea uno de los más reconocidos y florecientes de Madrid. No en vano, en él llegaron a trabajar hasta 18 personas.
La obra fotográfica de Cristóbal Portillo tiene dos grandes facetas. Por un lado,la más comercial y necesaria para su sustento diario, es la de fotógrafo independiente, en la que atendía los encargos de empresas y particulares. En paralelo desarrolló también su labor como redactor gráfico en prestigiosos periódicos y revistas de época como Hoja del Lunes, ABC, Mundo Hispánico, Luna y Sol.
En el terreno estríctamente personal, Cristóbal Portillo contrajo matrimonio con Purificación Espadas Padial. De esta relación nacieron sus cinco hijas.
Tras una vida dedicada a la fotografía, Cristóbal Portillo nos dejó el 9 de febrero de 1957, tras una enfermedad que no consiguió separarle de su actividad profesional más que en sus últimos momentos.
A su muerte, sus familiares toman las riendas del estudio fotográfico.Así, su hermano Lorenzo Portillo (1895-1964), sigue fotografiando firmando sus trabajos con el pseudónimo “Reflejos” y las propias hijas de Cristóbal continúan al frente de la labor profesional del prestigioso Estudio hasta 1997.
Su obra está en nuestros días siendo divulgada principalmente por el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, desde que en 2002 adquirió la friolera de 941.299 imágenes fotográficas en diferentes soportes y formatos que constituyen su obra. Esta ingente cantidad de material se encuentra custodiada y descrita en un total de 65.676 registros a los que hay que añadir un fondo documental compuesto por 104 carpetillas.
El contenido abarca desde eventos y actos políticos, culturales o institucionales, hasta una gran cantidad de material aeronáutico, pasando por amplios reportajes sobre urbanismo, especialmente centrado en la ciudad de Madrid.
Entre el material de Portillo se encuentra un precioso reportaje realizado en Toledo probablemente para ilustrar una publicación relacionada con la fabricación artesanal del mazapán de Toledo. De este modo, un miembro del estudio de Portillo viajó a Toledo visitando varios obradores. Las imágenes, tomadas en los años 60 (por ello el autor es algún miembro del estudio de Cristóbal Portillo tras la muerte de éste), dan fe de la elaboración del dulce toledano por antonomasia cuando se producía aún de forma totalmente artesanal usando hornos de leña o carbón Así, fotografió la fábrica de Mazapán de José Barroso, situada en uno de los inmuebles más bellos de la ciudad: la Casa de la Moneda de la calle Núñez de Arce.
Aquí vemos el acceso al inmueble. Se observa al inicio del patio la portentosa reja de forja obra de Julio Pascual:
Casa de la Moneda en los años 50 cuando acogía la fábrica de Mazapán de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Casa de la Moneda en los años 50 cuando acogía la fábrica de Mazapán de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Ya en otro obrador, en este caso en el del histórico de "Santo Tomé" (gracias a Juan Ignacio de Mesa por la identificación del lugar y de las personas) fueron tomadas excelentes fotografías de las labores habituales en el proceso de fabricación del mazapán. En esta foto aparece el señor Polo (que también era el encargado de la barca que pasaba el Tajo el día Del Valle) con la almendra preparada para ser molida:
Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Aquí aparecen muchas mujeres empleadas del obrador de Santo Tomé cortando la masa de las figuritas:
Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Esta es la fase en la que se usa una brocha (con el Sr. Leoncio en primer término) para untar una capa de huevo que confiere el típico aspecto dorado al mazapán tras la cocción:
Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Aquí observamos cómo la masa es introducida en el horno. El maestro hornero que figura en el centro de la imagen era Andrés Mejía García Patos, aunque todo el mundo le conocía por el nombre de Luis:
Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Aquí vemos a la señorita Pity terminando de decorar una de las típicas anguilas de mazapán. Al parecer el escamado de las mismas fue una innovación decorativa creada por el obrador de Santo Tomé:
Decorando una anguila. Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Vemos en esta estampa varias torres con cajas para colocar en su interior las anguilas:
Pila de cajas con anguilas de mazapán. Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Además de este reportaje, el fondo toledano de Portillo tiene dos fotos más. Una de ellas es esta vista de Toledo con el Cigarral del Carmen en primer término. Este cigarral acoge hoy la mejor biblioteca privada de libros antiguos de España, dentro de la colección recopilada por su dueño D. Javier Krahe. Por el estado de terminación de la restauración del Alcázar, cuyas obras finalizaron hacia 1965, pienso que es una imagen tomada hacia 1963, por lo que lo más probable es que se obtuviera tras la muerte de Cristóbal por algún miembro de su estudio:
Cigarral del Carmen en los años 60. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Para finalizar, esta vista del callejón más estrecho de Toledo, el Callejón de la Soledad:
Callejón de la Soledad hacia 1960. Fotografía del estudio de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Esperando que os haya gustado esta curiosa serie de fotos de la fabricación de una de nuestras señas de identidad gastronómicas, os dejo con una vista actual de la casa contigua a la preciosa Casa de la Moneda, que ahora acoge el Consejo Consultivo. Aún es legible en ese inmueble anejo un cartel de otra fábrica de Mazapán, de Ángel Barroso, probablemente familiar de José:

viernes, 9 de marzo de 2018

Cuatro rarísimas fotos tomadas en Toledo a finales del siglo XIX

En la historia de la fotografía ha habido una larguísima sucesión de hitos tecnológicos, a veces ligados a avances en las técnicas de los propios fundamentos físico-químicos que obran el milagro fotográfico, y en otras ocasiones ligados a avances más palpables como son las cámaras fotográficas y todos sus complementos y accesorios.
En esta apasionante historia se intercalan algunos casos muy curiosos, que hoy son muy importantes pues ayudan sobremanera a la datación de ciertas joyas fotográficas.
Uno de ellos es la aparición de la cámara Frena nº1, aparecida en Inglaterra entre 1893 y 1894.
Camara Frena Nº1
Las fotografías obtenidas con esta cámara son muy características pues presentan todas unos bordes aserrados, debidos a la forma que tenían los negativos específicamente fabricados para estas cámaras, que fueron de las primeras en poder cambiar de negativo con cierta rapidez gracias a un ingenioso mecanismo interno.
Caja de negativos de las cámaras Frena. R & J Beck Ltd, London. Colección de Early Photography

Recientemente, los geniales gestores de "Photos of the past" identificaron 4 fotografías tomadas en Toledo por un viajero británico anónimo a finales del siglo XIX que hoy tengo el placer de ofreceros. En las cuatro se observa el mencionado borde aserrado. Comenzaremos por ver una maravillosa vista de la calle Ancha con la catedral al fondo. La esquina que aparece a la izquierda es además otro lugar importante en la historia de la fotografía española, pues acogió durante décadas la sede de Fotografía Rodríguez:
Calle ancha en Toledo hacia 1895. Fotografía probablemente tomada con una cámara modelo Frena nº1.

La segunda es un vista muy bella de la Puerta del Cambrón. Aparecen en ella algunas mujeres que bien podrían ser recoveras bargueñas, y como siempre que me paro a reflexionar sobre alguna imagen antigua, pienso que esas personas -a buen seguro tan humildes y anónimas- es como si revivieran por unos instantes cuando miramos estas fotografías más de un siglo después:
Puerta del Cambrón en Toledo hacia 1895. Fotografía probablemente tomada con una cámara modelo Frena nº1.

La tercera imagen es una vista del Torno del Tajo desde el Puente de Alcántara. Es una gozada ver con qué fuerza rompía el agua en el azud de los molinos de San Servando, sin que ello supusiera que, una vez superados los primeros metros de agitación, se generasen las asquerosas espumas que hoy tenemos la desgracia de ver. Aunque más asqueroso aún es tener que escuchar que tenemos que asumir como normal que el batido o agitación del agua genere semejante "fiesta de la espuma" a diario (Dejen de tomarnos por tontos, señores de la Confederación Hidrográfica de Tajo):
Torno del río Tajo en Toledo hacia 1895. Fotografía probablemente tomada con una cámara modelo Frena nº1.

La última imagen es una vista de la Catedral desde la Plaza del Ayuntamiento. Aparecen varios personajes, alguno de ellos sacerdote, bien abrigados con capas castellanas, lo que nos da idea de que las fotografías debieron tomarse en los meses de otoño-invierno:
Catedral de Toledo hacia 1895. Fotografía probablemente tomada con una cámara modelo Frena nº1.

Esperando que este breve repaso a una pequeña parte de la historia de la fotografía a partir de cuatro rarísimas fotografías os haya gustado, me despido agradeciendo a "Photos of the past" este hallazgo que hoy comparto con todos vosotros.

viernes, 23 de febrero de 2018

Toledo en mayo de 1926 fotografiado por Edward Oscar Ulrich

Considerado uno de los mejores paleontólogos de invertebrados de la historia, el norteamericano Edward Oscar Ulrich nació en Covington (Kentucky) el 1 de febrero de 1857 y falleció en Washington el 22 de febrero de 1944. Formado en el Wallace College y en el Ohio Medical College, abandonó la práctica de la medicina para pasar a ser conservador de la Cincinnati Society of Natural History en 1877. Posteriormente se convierte en el paleontólogo de los estudios geológicos de Illinois, Minnesota y Ohio. Fue también redactor asociado durante diez años de la prestigiosa publicación American Geologist.
Edward Oscar Ulrich (1857-1944)
Ulrich fue un investigador y escritor muy prolífico, publicando numerosos estudios y artículos sobre paleontología americana, tratando particularmente sobre los géneros fósiles Bryozoa, Gastropoda, Ostracoda y Pelecypoda. En 1930 recibió la medalla "Mary Clark Thompson" de la Academia Nacional de Ciencias norteamericana. Asimismo fue condecorado con la medalla "Penrose" en 1932.
En 1926, describió junto a R.S. Bassler el género de conodontes Ancyrodella, una de sus mayores aportaciones a la ciencia. Fue precisamente en mayo de aquel año 1926 cuando E.O. Ulrich visitó Toledo tomando varias fotografías de la ciudad, actualmente conservadas en el Instituto Smithsoniano de Washington que hoy tengo el placer de ofreceros.
Se trata de tres imágenes privadas, tomadas como un turista más el 25 de mayo de ese año, pero que poseen un alto valor por haber sido tomadas por un científico de su talla hace ya casi 92 años.
Comenzaremos por ver la más curiosa de todas, y que además trata un asunto "de moda" hoy en la ciudad, como es la Plaza de Zocodover en obras. La visita de Ulrich coincidió con el final de los trabajos de la reforma de la plaza que tuvieron como principal novedad la instalación de los urinarios subterráneos en el centro de la misma, adornados con una barandilla de forja obra de Julio Pascual y azulejos de cerámica de Sebastián Aguado. La imagen presenta ciertas curiosidades, como por ejemplo unos puestos para sombrear la plaza. Ello me hizo pensar que fue tomada un martes de mercado. Decidí, por curiosidad, comprobar si el 25 de mayo de 1926 había caído en martes: en efecto, así había sido, lo que corrobora tanto la datación del archivo como mi sospecha de que esos puestos sombreados eran de los puestos del mercadillo. La foto fue tomada desde el Alcázar o desde los edificios de la Cuesta de Carlos V.
Toledo el 25 de mayo de 1926.Fotografía de Edward Oscar Ulrich © The Smithsonian Institution
Toledo el 25 de mayo de 1926.Fotografía de Edward Oscar Ulrich © The Smithsonian Institution

Ampliando la imagen aparecen otros detalles. Por ejemplo podemos ver cómo algunos curiosos se asomaban a las vallas de madera de la obra de los urinarios para otear el estado de la obra antes de su inauguración. Debían estar dando los últimos retoques pues para el Corpus de ese año, en el mes de junio, ya estaban en uso:
Toledo el 25 de mayo de 1926.Fotografía de Edward Oscar Ulrich © The Smithsonian Institution

Es muy visible el cartel del estudio del fotógrafo Pedro Lucas Fraile en Zocodover. Al fondo se vislumbra el camino del cementerio con cipreses al tresbolillo en sus márgenes:
Toledo el 25 de mayo de 1926.Fotografía de Edward Oscar Ulrich © The Smithsonian Institution

El edificio del Hotel Castilla, justo en la época más activa literariamente de su copropietario el escritor Félix Urabayen, aparece con las esculturas que adornaban su azotea, suprimidas en reformas posteriores:
Toledo el 25 de mayo de 1926.Fotografía de Edward Oscar Ulrich © The Smithsonian Institution. Signatura SIA2010-3368

Otra de las fotografías de Edward Oscar Ulrich fue tomada en las inmediaciones de la muralla del denominado Hostal del Cardenal, por entonces con un paseo en una cota muy superior a la actual, que aparece florido y lleno de maleza en una estampa muy habitual en las primaveras toledanas cuando son medianamente lluviosas. Uno casi puede oler el polen de las florecillas que aparecen en la foto si deja volar su imaginación:
Toledo el 25 de mayo de 1926.Fotografía de Edward Oscar Ulrich © The Smithsonian Institution

En la zona izquierda de la imagen vemos la alineación de olmos autóctonos, en Toledo conocidos como negrillos, que jalonaban todo el Paseo de Recaredo. Esta especie es hoy casi una reliquia como consecuencia de la devastadora epidemia de grafiosis que asola Europa desde hace décadas:
Toledo el 25 de mayo de 1926.Fotografía de Edward Oscar Ulrich © The Smithsonian Institution

En la pradera vemos troncos de muchos arbolillos, probablemente acacias, plantados en aquellos años, con la Puerta de Bisagra y Santiago del Arrabal al fondo:
Toledo el 25 de mayo de 1926.Fotografía de Edward Oscar Ulrich © The Smithsonian Institution. Signatura SIA2010-3366

La tercera fotografía fue tomada muy cerca de la anterior y nos muestra a una mujer, probablemente familia o amiga de Ulrich, junto a la muralla y con el edificio del actual Hostal del Cardenal al fondo.
SIA2010-3367Toledo el 25 de mayo de 1926.Fotografía de Edward Oscar Ulrich © The Smithsonian Institution. Signatura

Me despediré con una curiosidad final relacionada con las obras de Zocodover. En la reforma de 1961 se suprimieron los famosos urinarios, y desde entonces circula la leyenda urbana de que bajo el subsuelo siguen intactos. Esta foto que os traigo parece probar que la leyenda es cierta, pues el hueco no fue rellenado sino que fue simplemente cubierto con vigas. Lo que no está tan claro es que la azulejería de Aguado siga allí (se conocen fragmentos fuera de ese emplazamiento). De lo que nadie tiene conocimiento, al menos que yo sepa, es del destino de la preciosa barandilla de forja ni los faroles que el genial Julio Pascual elaboró para esta efímera obra que solo estuvo en uso 35 años:
Obras en Zocodover en 1961. Vigas para tapar el hueco del los antiguos urinarios públicos. Colección Luis Alba.




© TOLEDO OLVIDADO
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