sábado, 24 de marzo de 2018

La fabricación artesanal del mazapán en Toledo en el fondo fotográfico de Cristóbal Portillo

Hoy tengo el placer de ofreceros unas imágenes muy interesantes tomadas por el estudio de uno de los mejores fotorreporteros de la historia de España. Me refiero a Cristóbal Portillo Robles, nacido en Cehegín (Murcía) en 1897 y fallecido en Madrid en 1957.
El joven Cristóbal estudió en Granada, descubriendo desde bien temprana edad su pasión y vocación profesional por la fotografía. De este modo, en 1915, cuando contaba con tan sólo 18 años, emigró a París para estudiar a fondo la profesión de fotógrafo.Su estancia en la capital francesa no estuvo exenta de ciertas experiencias traumáticas, como fueron los bombardeos sobre la ciudad que se sucedieron durante la Primera Guerra Mundial, y de los que Portillo tuvo que ser testigo con su corta edad.
Finalizada su formación fotográfica en Francia tras dos años de aprendizaje, regresa a España convertido en un gran retratista, labor que tuvo la oportunidad de desarrollar y perfeccionar con motivo de su servicio militar en la localidad norteafricana de Larache. Allí ejerce como retratista de los mandos y oficiales del ejército español.
El Estado convocó en 1920 unas oposiciones para la plaza de fotógrafo de la aviación, obteniendo Cristóbal la misma y siendo destinado por ello a la Escuela de Pilotos de Getafe.
En esta intensa etapa profesional viajó a Francia, Inglaterra, Alemania e Italia, donde obtuvo un gran número de fotografías de multitud de lugares.
El fotógrafo Cristóbal Portillo. Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico.
En 1931, ya en Madrid, abrió su propio estudio fotográfico en la galería de un último piso en la la calle Concepción Jerónima nº 3, mudándose poco después a la Plaza del Ángel nº 16/17. Consigue gracias a su profesionalidad que este estudio sea uno de los más reconocidos y florecientes de Madrid. No en vano, en él llegaron a trabajar hasta 18 personas.
La obra fotográfica de Cristóbal Portillo tiene dos grandes facetas. Por un lado,la más comercial y necesaria para su sustento diario, es la de fotógrafo independiente, en la que atendía los encargos de empresas y particulares. En paralelo desarrolló también su labor como redactor gráfico en prestigiosos periódicos y revistas de época como Hoja del Lunes, ABC, Mundo Hispánico, Luna y Sol.
En el terreno estríctamente personal, Cristóbal Portillo contrajo matrimonio con Purificación Espadas Padial. De esta relación nacieron sus cinco hijas.
Tras una vida dedicada a la fotografía, Cristóbal Portillo nos dejó el 9 de febrero de 1957, tras una enfermedad que no consiguió separarle de su actividad profesional más que en sus últimos momentos.
A su muerte, sus familiares toman las riendas del estudio fotográfico.Así, su hermano Lorenzo Portillo (1895-1964), sigue fotografiando firmando sus trabajos con el pseudónimo “Reflejos” y las propias hijas de Cristóbal continúan al frente de la labor profesional del prestigioso Estudio hasta 1997.
Su obra está en nuestros días siendo divulgada principalmente por el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, desde que en 2002 adquirió la friolera de 941.299 imágenes fotográficas en diferentes soportes y formatos que constituyen su obra. Esta ingente cantidad de material se encuentra custodiada y descrita en un total de 65.676 registros a los que hay que añadir un fondo documental compuesto por 104 carpetillas.
El contenido abarca desde eventos y actos políticos, culturales o institucionales, hasta una gran cantidad de material aeronáutico, pasando por amplios reportajes sobre urbanismo, especialmente centrado en la ciudad de Madrid.
Entre el material de Portillo se encuentra un precioso reportaje realizado en Toledo probablemente para ilustrar una publicación relacionada con la fabricación artesanal del mazapán de Toledo. De este modo, un miembro del estudio de Portillo viajó a Toledo visitando varios obradores. Las imágenes, tomadas en los años 60 (por ello el autor es algún miembro del estudio de Cristóbal Portillo tras la muerte de éste), dan fe de la elaboración del dulce toledano por antonomasia cuando se producía aún de forma totalmente artesanal usando hornos de leña o carbón Así, fotografió la fábrica de Mazapán de José Barroso, situada en uno de los inmuebles más bellos de la ciudad: la Casa de la Moneda de la calle Núñez de Arce.
Aquí vemos el acceso al inmueble. Se observa al inicio del patio la portentosa reja de forja obra de Julio Pascual:
Casa de la Moneda en los años 50 cuando acogía la fábrica de Mazapán de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Casa de la Moneda en los años 50 cuando acogía la fábrica de Mazapán de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Ya en otro obrador, en este caso en el del histórico de "Santo Tomé" (gracias a Juan Ignacio de Mesa por la identificación del lugar y de las personas) fueron tomadas excelentes fotografías de las labores habituales en el proceso de fabricación del mazapán. En esta foto aparece el señor Polo (que también era el encargado de la barca que pasaba el Tajo el día Del Valle) con la almendra preparada para ser molida:
Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Aquí aparecen muchas mujeres empleadas del obrador de Santo Tomé cortando la masa de las figuritas:
Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Esta es la fase en la que se usa una brocha (con el Sr. Leoncio en primer término) para untar una capa de huevo que confiere el típico aspecto dorado al mazapán tras la cocción:
Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Aquí observamos cómo la masa es introducida en el horno. El maestro hornero que figura en el centro de la imagen era Andrés Mejía García Patos, aunque todo el mundo le conocía por el nombre de Luis:
Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Aquí vemos a la señorita Pity terminando de decorar una de las típicas anguilas de mazapán. Al parecer el escamado de las mismas fue una innovación decorativa creada por el obrador de Santo Tomé:
Decorando una anguila. Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Vemos en esta estampa varias torres con cajas para colocar en su interior las anguilas:
Pila de cajas con anguilas de mazapán. Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Además de este reportaje, el fondo toledano de Portillo tiene dos fotos más. Una de ellas es esta vista de Toledo con el Cigarral del Carmen en primer término. Este cigarral acoge hoy la mejor biblioteca privada de libros antiguos de España, dentro de la colección recopilada por su dueño D. Javier Krahe. Por el estado de terminación de la restauración del Alcázar, cuyas obras finalizaron hacia 1965, pienso que es una imagen tomada hacia 1963, por lo que lo más probable es que se obtuviera tras la muerte de Cristóbal por algún miembro de su estudio:
Cigarral del Carmen en los años 60. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Para finalizar, esta vista del callejón más estrecho de Toledo, el Callejón de la Soledad:
Callejón de la Soledad hacia 1960. Fotografía del estudio de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Esperando que os haya gustado esta curiosa serie de fotos de la fabricación de una de nuestras señas de identidad gastronómicas, os dejo con una vista actual de la casa contigua a la preciosa Casa de la Moneda, que ahora acoge el Consejo Consultivo. Aún es legible en ese inmueble anejo un cartel de otra fábrica de Mazapán, de Ángel Barroso, probablemente familiar de José:

2 comentarios

Juan Ignacio de Mesa dijo...

De las fotos que se publican, varias son del Obrador de Santo Tomé. El horno con el maestro Luis Macias, en el molino de Mazapan con Polo y decirando mi cuñada Pity las anguilas de Mazapan que, hasta que nos empezaron a copiar, solo escamábamos en Santo Tomé. Luego, del reportaje, solo corresponden a otro obrador, las fotos de la fachada. Las demás son de Santo Tomé, como se comprueba en la que están trabajando con un balcón al fondo, que varias empleadas están trabajando haciendo pastas y figuritas, de las que reconozco a todas. En esa misma época, tengo un reportaje hecho por mí que puedo subir para verificar lo dicho.

Juan Ignacio de Mesa Ruiz

Eduardo Sánchez Butragueño dijo...

Mil gracias Juan Ignacio, la entrada ha quedado actualizada con tus valiosísimas aportaciones. Un abrazo.

© TOLEDO OLVIDADO
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